Empezando de nuevo después de solicitar asilo en los Estados Unidos

Solomia Savchuk

Sol Savchuk

Hace cuatro años, Sol Savchuk reajustó su vida.  Mudándose a  los Estados Unidos de la Ucrania, Savchuk huyó su tierra natal devastada por la guerra, sola, para pedir asilo.

“No era segura para mí”, dijo Savchuk, recordando la violencia que condujo a la revolución de la Ucrania de 2014. Ella ayudó a algunos de los heridos como médico voluntario.

Pero venir a un país extranjero la obligó a enfrentar otras luchas, que amenazó su meta de convertirse en un médico.

“Como un solicitante de asilo, no era elegible para recibir cualquier ayuda federal”, dijo Savchuk, que deseaba renovar sus estudios de pregrado en los Estados Unidos. “Ya que no tenía familia aquí, no tenía a nadie que podía ser cosignataria para un préstamo para mí”, dijo. “Por lo tanto, hubo dos años donde realmente trabajé y traté de juntar una base financiera para la universidad”.

En esos años, fue ascendida en el restaurante donde ella trabajaba, haciendo su camino de barista al gerente de servicio.  Aún así, recuerda ser desalentada sobre persiguiendo sus sueños.

“Recuerdo que alguien me dijo que nunca conseguiría un título médico siendo un inmigrante de primera generación”, dijo Savchuk. “Me dijeron que era imposible”.

Y al no saber si ella pudría superar esas adversidades a veces le perturbó.

“Esos dos años de estar fuera de la escuela y no estar segura si volviera a pararme con mis propios pies  fueron los más difíciles”, dijo ella. Savchuk si volvió a pararse con sus propios pies.

En el año 2016, se matriculó como estudiante del Colegio de Honores en la UIC  trabajando casi a tiempo completo.

Como estudiante, se especializó en neurociencia  y tomó roles de liderazgo en organizaciones como TEDxUIC y La Sociedad de Médicos del Futuro.  También trabajó en laboratorios de investigación. Uno en la UIC exploró temas relacionados con la psicología de la cognición y lenguaje. Otro en la Universidad de Northwestern se centró en glioblastoma y cáncer en el cerebro.

“Trabajamos sobre diferentes técnicas, incluyendo la inmunoterapia, terapia de células madre y nanotecnologías”, ella dijo. “En última instancia traducimos nuestro conocimiento al cuidado del paciente”.

Su liderazgo y méritos incluso han ayudado a ganar premios y becas, incluyendo exenciones de matrícula en el Colegio de Honores y del fondo de becas conmemorativo de Mark A. Wyatt que se otorgan a estudiantes de la medicina sobresalientes.

“Estoy tan agradecida por todo el apoyo”, dijo Savchuk, agregando que ella ha aprendido a mantenerse motivada y determinada.  Mientras que Savchuk espera graduarse este diciembre, ella realiza entrevistas para las escuelas de medicina.

“Estar tan cerca a lo que realmente quiero hacer en mi vida, creo que antes de etiquetar algo como imposible, necesitamos sólo intentarlo”, dijo Savchuk. “Incluso si no funciona — tal vez me convertiré en otra cosa, pero a lo menos sé que lo intente e hice lo mejor que pude en lugar de  simplemente darme por vencida”.

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